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Lactancia

Mastitis síntomas: cómo reconocerla, cuándo actuar y cuándo ir a urgencias

Qué síntomas tiene una mastitis, cómo diferenciarla de una simple congestión, qué hacer en las primeras 24 horas y cuándo hay que consultar. Información actualizada por una matrona.

Por Déborah R.

Hay un momento en muchas lactancias en el que algo cambia. Notas una zona del pecho que aparece roja y caliente. Sientes que algo no fluye como hasta ahora. Te miras al espejo, ves un bulto enrojecido y, en cuestión de horas, empieza un malestar de cuerpo entero que se parece bastante a tener gripe.

Eso, casi seguro, es una mastitis. Y la buena noticia es que se resuelve bien si actúas pronto, sin parar la lactancia y sabiendo qué hacer. Te cuento cómo reconocer los síntomas, cómo distinguir una mastitis inflamatoria de una infecciosa, qué hacer en las primeras 24 horas según la evidencia actual (que ha cambiado en los últimos años) y cuándo hay que ir a urgencias.

Qué es la mastitis (y qué es solo congestión que puede prevenirla)

La mastitis es una inflamación del pecho durante la lactancia. Pero conviene saber que la mastitis no aparece de la nada: es el final de un proceso que va por fases. Identificar las primeras te ayuda a evitar las últimas.

El espectro, simplificado, va así:

  1. Hiperproducción o ingurgitación. Tienes más leche de la que el bebé está vaciando. El pecho se nota muy tenso, caliente, pero todavía no hay zonas marcadas.
  2. Obstrucción de un conducto. Aparece un bulto duro localizado, una zona donde la leche no fluye bien. El resto del pecho está más o menos normal.
  3. Mastitis inflamatoria. Esa zona se vuelve roja, caliente y dolorida, y empiezas a notar malestar general. Todavía no hay infección bacteriana confirmada, pero la inflamación está ahí.
  4. Mastitis infecciosa. Cuando la inflamatoria no se resuelve en 24-48 horas o aparecen más síntomas (fiebre alta sostenida, mucha afectación general), suele haber sobreinfección bacteriana y el cuadro requiere antibiótico.
  5. Absceso mamario. Es la complicación grave: una colección de pus dentro del pecho que necesita drenaje quirúrgico o por punción. Ocurre cuando una mastitis no se ha tratado a tiempo.

La mayoría de las mastitis se quedan en la fase 3 si las identificas pronto. La diferencia entre “esto va a pasar en dos días” y “necesito antibiótico” depende mucho de las primeras 24 horas.

Síntomas que tienes que reconocer

No siempre aparecen todos a la vez. Pero si tienes tres o cuatro de estos, mírate el pecho con calma:

  • Una zona del pecho enrojecida, normalmente con una forma irregular o triangular, y caliente al tacto.
  • Bulto duro y doloroso dentro de esa zona, que suele coincidir con un conducto obstruido.
  • Pecho hinchado y tenso en general, no solo en la zona enrojecida.
  • Fiebre, habitualmente por encima de 38.5 ºC, y a veces escalofríos.
  • Sensación de malestar general tipo gripe: cansancio extremo, dolor muscular, dolor de cabeza, ganas de meterte en la cama.
  • Pezón con grietas o lesiones (no siempre, pero es factor de riesgo importante).
  • A veces, leche con aspecto distinto durante la toma del pecho afectado: más amarillenta, más densa o con algunos pequeños grumos.

Lo importante: la fiebre y el malestar general no son obligatorios para que sea mastitis. Algunas se quedan en la fase de inflamación local sin fiebre. Si tienes la zona roja y dolorida, asume que estás en mastitis inflamatoria y actúa, no esperes a la fiebre.

Mastitis inflamatoria y mastitis infecciosa: te explico la diferencia

Es una distinción que te van a hacer en cuanto vayas al centro de salud o a urgencias, y conviene que sepas qué significa cada una.

Mastitis inflamatoria. Es la fase inicial. Hay inflamación, dolor, calor y enrojecimiento, pero todavía no hay infección bacteriana confirmada. El cuerpo está reaccionando al exceso de presión y estasis de leche en una zona. Se trata con antiinflamatorios (ibuprofeno), frío local entre tomas, calor breve justo antes de la toma para facilitar el drenaje, y un buen vaciado del pecho. Muchas se resuelven en 24-48 horas si actúas pronto.

Mastitis infecciosa. Cuando la inflamatoria no remite o aparecen señales claras de infección (fiebre alta sostenida, mucho malestar, leche con pus, evolución hacia peor a pesar del manejo), suele haber sobreinfección bacteriana. Aquí ya hace falta antibiótico, normalmente cloxacilina o amoxicilina-clavulánico durante 10-14 días. El tratamiento antibiótico es compatible con la lactancia: hay opciones seguras y se sigue dando el pecho.

Saber distinguirlas no es para que te autodiagnostiques. Es para que entiendas qué te están contando cuando te lo cuenten, y para que no te dé miedo el “te voy a dar antibiótico”: no es una sentencia, es lo que toca.

Qué hacer en las primeras 24 horas

Esta parte ha cambiado en los últimos años, y es importante porque mucha información que sigue circulando por internet ya no es la que recomienda la evidencia actual.

1. No pares la lactancia. Es lo más importante. Seguir dando el pecho ayuda a vaciar el pecho afectado y acelera la recuperación. La leche no daña al bebé: los anticuerpos lo protegen. Si te dicen que pares, pide segunda opinión.

2. Frío local entre tomas. Compresas frías sobre la zona enrojecida durante 15-20 minutos varias veces al día. El frío reduce la inflamación. Hace años se recomendaba calor entre tomas, pero la recomendación actual de la Academy of Breastfeeding Medicine (ABM) y los protocolos hospitalarios actualizados es frío después de las tomas.

3. Calor breve solo antes de la toma. Una ducha caliente o un paño tibio 2-3 minutos antes de mamar puede ayudar a que la leche fluya mejor durante la toma. Pero corto y solo antes, no entre tomas.

4. Ofrece primero el pecho afectado. El bebé mama con más fuerza al principio, y eso ayuda a drenar la zona obstruida. Si te duele mucho, alterna o empieza por el otro y cambia cuando el reflejo de eyección esté activado.

5. Cambia de postura. Diferentes posturas vacían diferentes zonas del pecho. Si la zona obstruida está arriba, prueba la postura en la que la barbilla del bebé apunte hacia esa zona. La postura “boca arriba con bebé encima” (biológica) suele drenar bien.

6. Antiinflamatorios. Ibuprofeno (400-600 mg cada 8 horas) es seguro durante la lactancia y reduce la inflamación. Paracetamol también, pero para bajar la fiebre, no antiinflamatorio.

7. Reposo e hidratación. El cuerpo está peleando contra una inflamación: lo que necesita es descansar y beber. Pide ayuda en casa para que solo tengas que ocuparte del bebé.

8. Lo que NO funciona (y se sigue oyendo). No hace falta exprimir el pecho con fuerza para “sacar la obstrucción”, de hecho puede empeorar (más inflamación, más microtraumas). No se aconseja extraer mucha más leche de la que toma el bebé (puede aumentar la producción y perpetuar el ciclo). No sirven los masajes vigorosos: si haces masaje, que sea suave, en dirección al pezón y solo durante la toma.

Si pasadas 24-48 horas con este manejo bien hecho la situación no mejora, o la fiebre se mantiene, hay que consultar para valorar antibiótico.

Cuándo tienes que ir a urgencias

La mayoría de las mastitis se manejan desde casa con apoyo de tu matrona o tu médico de cabecera. Pero hay señales claras que pueden indicar urgencias:

  • Fiebre alta sostenida (más de 38.5 ºC durante más de 24 horas) a pesar del antiinflamatorio.
  • Empeoramiento rápido: la zona roja crece, el dolor aumenta mucho, te encuentras peor cada hora.
  • Sospecha de absceso: zona muy dolorida, dura como una pelota localizada, sensación de “movimiento” del líquido al tocar (fluctuación), piel muy enrojecida o con tono violáceo.
  • Mal estado general muy marcado: confusión, vómitos repetidos, sensación de desmayo. Esto es señal de infección sistémica y es urgente.
  • Síntomas de sepsis: piel marmolada, frialdad, frecuencia cardíaca muy alta. Aquí no hay que dudar.

En estos casos, ve directamente a urgencias y di que estás en periodo de lactancia y sospechas mastitis complicada. Te valorarán y, si hay absceso, te lo drenarán (un procedimiento rápido y compatible con seguir lactando).

Mitos sobre la mastitis (y qué hay de verdad)

“Si tienes mastitis tienes que parar la lactancia.” Falso. Parar la lactancia con mastitis suele empeorar el cuadro porque la leche se sigue produciendo y la congestión aumenta. Hay que seguir lactando, ofreciendo más al pecho afectado si lo toleras.

“La leche del pecho con mastitis es mala para el bebé.” Falso. La leche sigue siendo segura. Tiene más anticuerpos justo cuando hay inflamación, precisamente para proteger al bebé. Puede tener un sabor algo más salado de lo habitual, y a veces el bebé hace una mueca al principio, pero suele tomarla sin problema.

“Hay que aplicar calor durante todo el día.” Antiguo. La evidencia actual recomienda frío entre tomas para reducir la inflamación, y solo calor breve justo antes de la toma para facilitar el drenaje. Aplicar calor todo el día puede aumentar la inflamación.

“Si tienes mastitis tienes que tomar antibiótico sí o sí.” Depende. En las fases iniciales (inflamatoria), muchas mastitis se resuelven sin antibiótico, solo con manejo correcto. El antibiótico se reserva para las infecciosas, las que no responden al manejo conservador en 24-48 horas o las que cursan con afectación general importante.

“Es mejor extraer mucha leche con sacaleches para vaciar bien.” Falso, y a veces contraproducente. Extraer mucha más leche de la que el bebé está tomando aumenta la producción y puede perpetuar el ciclo. El bebé mama mejor que el sacaleches. Si hay que extraer puntualmente para confort, vale, pero no como rutina.

Cómo evitar que vuelva

Si has tenido una mastitis, hay bastantes probabilidades de que vuelva si no revisas el porqué. Estas son las causas más frecuentes:

  • Agarre incorrecto del bebé que no vacía bien una zona del pecho de forma sostenida. La causa número uno.
  • Frenillo lingual corto del bebé que limita el vaciado. Si las mastitis son recurrentes, conviene valorarlo (te dejo el post sobre frenillo bebé por si encaja).
  • Sujetadores agresivos con aros o demasiado apretados, o ropa que comprime el pecho mucho rato.
  • Dormir siempre del mismo lado, sobre todo boca abajo, comprimiendo una zona.
  • Saltarse tomas o espaciarlas mucho sin que el pecho esté preparado para esa pausa.
  • Estrés y cansancio extremos mantenidos. El sistema inmune baja, los pequeños focos de inflamación tienen más opciones de progresar.
  • Hiperproducción persistente que satura el sistema.

Si has tenido más de una mastitis en pocas semanas, lo más útil es que una matrona especializada en lactancia te observe una toma y revise contigo el agarre, la postura, el frenillo del bebé y los hábitos del día a día. La mayoría de las mastitis recurrentes tienen un patrón identificable que, una vez visto, se corrige.

Preguntas que me hacen las madres

¿Cómo sé si lo que tengo es mastitis o solo una congestión normal?

La congestión normal afecta a todo el pecho de forma simétrica, sobre todo en los primeros días de la subida de leche, y suele resolverse en horas con tomas frecuentes y frío. La mastitis es localizada: hay una zona concreta enrojecida, caliente y dura, suele afectar más a un pecho que al otro, y casi siempre se acompaña de malestar general o fiebre. Si tienes fiebre y una zona del pecho roja, es mastitis hasta que se demuestre lo contrario.

¿Cuánto tarda en irse una mastitis?

Con manejo bien hecho en las primeras 24-48 horas, la mayoría de las mastitis inflamatorias mejoran claramente al segundo día y se resuelven entre el cuarto y el séptimo día. Si necesita antibiótico, el tratamiento suele durar 10-14 días aunque te sientas mejor a los 2-3 días. Termina la tanda completa siempre, no la cortes a la mitad.

¿Puedo seguir dando el pecho aunque tenga mastitis y fiebre?

Sí, y es lo recomendado. La fiebre es una respuesta inflamatoria, no significa que la leche esté “mala”. El bebé sigue siendo seguro al pecho y, además, el drenaje constante ayuda a tu recuperación. La que necesita descanso eres tú, no la lactancia.

¿El antibiótico que me han recetado es compatible con la lactancia?

Casi todos los antibióticos usados para mastitis son compatibles con la lactancia (cloxacilina, amoxicilina, amoxicilina-clavulánico, cefalexina). Si tienes dudas con un fármaco concreto, e-lactancia.org (un proyecto del Hospital de Denia) es una base de datos pública gratuita que clasifica cualquier medicamento según su riesgo durante la lactancia.

¿Vuelve a salir mastitis si ya he tenido una?

Es más frecuente de lo que parece: el haber tenido una mastitis aumenta la probabilidad de tener otra si no se identifica la causa de fondo. Lo bueno es que la mayoría de las recurrencias se evitan revisando agarre, postura y descartando frenillo del bebé. No es mala suerte: hay un patrón.

¿La mastitis se puede prevenir totalmente?

Prevenir totalmente, no. Pero se puede reducir mucho la probabilidad: buen agarre desde el principio, tomas frecuentes, alternar posturas, sujetadores cómodos sin aros agresivos, descansar lo que puedas, e hidratarte. Y, sobre todo, actuar ya en cuanto notes una zona dura que no se vacía, antes de que aparezca el enrojecimiento. Esas obstrucciones pilladas a tiempo casi nunca llegan a mastitis.


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